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TALLER DE ESCRITURA 10: ESCRIBIR NOVELA POLICIACA

No sé si os pasado alguna vez que, llegando al final de alguna novela de misterio, nos hemos dicho “claro, para la autora es muy fácil, ya sabía quién era el asesino”. Y sí, usualmente así es, pero no tiene por qué ser de ese modo. Como toda historia escrita, cada profesional tiene su método. Supongo que, dada la diversidad de profesionales y, por ende, de métodos de escritura,  es imposible trazar con regla y cartabón el camino para desarrollar una novela policiaca, pero nada impide que señale ciertas pautas que muchas de estas novelas policiacas tienen en común, haciendo que encajen en este género concreto y que, como es intención de esta entrada, dote de inspiración a la persona de espíritu creativo.

1. CASO

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Un caso o misterio a resolver, habitualmente relacionado con el crimen y la delincuencia y, muy especialmente, con asesinatos aparentemente irresolubles.

2. DETECTIVE

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Puede ser un investigador o investigadora profesional, aficionad@ o casual, relacionad@ o no con las fuerzas del orden, pero siempre dotado de una naturaleza suspicaz y discursiva, y una capacidad asombrosa de deducción.

3. ANTAGONISTAS

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Es recomendable, aunque no imprescindible, hacer acompañar a la persona protagonista de un/a ayudante o proveerla de un antagonista con el que sea fácil demostrar la brillantez de las deducciones del protagonista… y con quien ir a tomar unas cañas, que desconectar de vez en cuando también es necesario.

4. VÍCTIMA O VÍCTIMAS

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Si nos hallamos ante un caso de asesinato, seremos conscientes de que, probablemente, una sola víctima no bastará para capturar al asesino, y habremos de presenciar al menos una o dos muertes más ocurridas de forma no fortuitas.

5. SOSPECHOS@S

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Vari@s sospechos@s cuyos testimonios son vitales. Quien investiga debe hacer un perfil de ell@s y analizar quién pierde y quién gana con el crimen, poner en duda todo lo escuchado durante los testimonios y preguntarse una cuestión que será clave: ¿qué sabían sobre el crimen y callaron?

6. MÓVIL

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Elegir un móvil convincente es imprescindible. Un asesino o asesina que mata sin razones, porque sí, no suele agradar a la masa lectora. Al fin y al cabo, hasta una persona loca que mata tiene sus razones, aunque estas razones no sean razonables.

7. ARMA DEL CRIMEN

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Un buen crimen necesita un arma que será la causa última de la muerte de la víctima. ¿Puede montarse una buena historia policiaca alrededor del misterio de un arma desaparecida? La respuesta, obviamente, es sí.

8. PISTAS

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Pueden salir durante la conversación con los incriminados o testigos, y pueden pasar desapercibidas para el lector o aparecer brillantes como carteles de neón para atraer nuestra atención equivocadamente. Porque, aunque parezca imposible, lo mejor de las pistas es que, muchas veces, despistan.

9. AMBIENTACIÓN

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La ambientación suele estar muy cuidada, ya que puede repercutir en multitud de factores, empezando por el ánimo de los sospechosos y acabando por la resolución del caso. Normalmente, podemos encontrar dos ambientes, dependiendo del estilo narrativo imprimido por la autora o autor: un ambiente aparentemente diáfano, repleto de gente de apariencia respetable, donde surgen algunas sombras, o bien un ambiente completamente sórdido y oscuro, donde los personajes se mueve entre el fango de su vida diaria y donde el crimen a investigar resulta fácil de camuflar. Según el gusto de la autora o autor, podrá ocurrir que se prime la investigación sobre la ambientación o viceversa.

10. RITUAL DE REFLEXIÓN ACERCA DEL PROCESO DEDUCTIVO

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El momento de reflexión sobre lo investigado suele darse en muchos de los libros clásicos de novela negra, y es todo un ritual para el detective, hombre o mujer, de la historia; ritual que puede ir desde sentarse en el sofá y poner en funcionamiento las células grises hasta  tocar una pieza de música barroca con el violín. Tras esto, todo estará listo para exponer la solución del caso.

11. FINAL INESPERADO

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Si la autora o autor han hecho sus deberes, habrán mantenido el suspense hasta el final y podrán sorprendernos al ofrecernos la reconstrucción completa de los hechos, dando explicación a los cabos sueltos y poniendo rostro al culpable o la culpable del crimen.

Si he picado tu curiosidad con estas claves populares de la novela policíaca, pásate por los enlaces que adjunto.

Y una curiosidad más antes de despedirnos:

Sabías que…

La novela policiaca no es un género cerrado. Puedes combinarlo con otros géneros que sean de tu interés como han hecho conocidas escritoras y escritores a lo largo de la historia. Aquí puedes consultar algunos ejemplos de ello:

¡Nos seguimos, maleducad@s! 😉

MÁS SOBRE LA NOVELA POLICIACA:

DESTACADO –> El “Femicrime”, una tendencia en alza en la novela policiaca (El País – cultura)

  1. La novela policiaca (Escritores.org)
  2. La novela policiaca: orígenes y características (Literatura Infantil y Juvenil SM)
  3. Lo negro y lo fantástico (El periódico – ocio y cultura)
  4. Novela negra (Wikipedia)
  5. Novela policíaca (Biblioteca Nacional de España)
  6. Novela policíaca (Bibliotecas Públicas – Biblioteca Pública da Deputación de A Coruña)
  7. Novela policiaca (Slideshare)
  8. Novela policiaca (Wikipedia)
  9. Novela policiaca española: detectives de pata negra (ABC – cultura)
  10. Novela policial (Slideshare)
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Taller de escritura 9: Breve guía de publicación para maleducadas novatas

¿La parte de escribir ya la has superado? ¿Piensas que es el momento de publicar tu obra literaria y no sabes qué pasos seguir? ¡Síguenos a nosotras! Hemos elaborado una ruta básica (no infalible, según advierten las autoridades maleducadas) para que no te pierdas en el camino hacia el otro lado de la lectura: que tus escritos sean leídos.

1. Pule tu obra

Antes de que tu texto vea la luz, será necesario que esté presentado de la forma más correcta posible: sin faltas de ortografía, con márgenes, etc. Revísalo una vez. Cuando lo hayas revisado una vez, revísalo otra vez. ¡Y, por supuesto, si lo has escrito a mano mecanografíalo!

Consejo maleducado: Haz que alguien de confianza (de tu círculo de amistades o de tu familia) lea tu borrador y te sugiera aspectos a corregir, pero, ¡ojo!, asegúrate de haberlo protegido primero (ver paso 2).

2. Protege tus derechos de autor(a)

Debes registrar tu obra para poder difundirla con un respaldo legal para el hipotético caso de que gente sin escrúpulos decida robar tus ideas. Para ello, puedes seguir dos caminos:

3. Elige cómo difundir tu obra

Hoy día, los medios de difusión para maleducadas novatas son muchos, y debes decidir el que mejor te convenga. Ten cuidado, porque unos suelen ser incompatibles con otros.

  • ¿Quieres compartir tus textos en Internet?: ¡sé tú misma! Si tu único interés es que tus textos sean leídos en cualquier forma y lugar, las nuevas tecnologías te ofrecen un mundo de posibilidades. Nosotras te sugerimos a) crear un blog creativo (es muy sencillo con un poco de imaginación y tu cuenta en wordpress, blogger, o similar) o b) unirte a una plataforma colectiva donde autoras y autoras aficionados compartan sus relatos o versos. Un punto positivo (o negativo, según se mire) es que quien lea tus textos podrá comentarte al momento sus impresiones.

             – Ejemplos de blogs creativos: Irela In Wonderland (pequeños relatos en castellano) o Auga nos labios (poesías visuales en gallego).

             – Ejemplos de plataformas de escritor@s: Me gusta escribir, red social para aficionad@s a la escritura de Random House Mondadori, es una opción. Otra podría ser (por citar dos entre miles) Redelibros (red social gallega alrededor del libro y sus manifestaciones), que tiene un espacio donde sus usuari@s pueden publicar sus deliciosas paranoyas: Textos Redelibros.

Consejo maleducado: ¿conoces las licencias Creative Commons? Son muy fáciles de usar y muy útiles para compartir contenido en internet. ¡No dejes de echarles un vistazo!

  • ¿Deseas la ayuda de una editorial tradicional?: ¡no pierdas la esperanza! ¿Qué maleducad@ no goza infinitamente con un libro en la mano, con el tacto de sus hojas, con el olor de la madera que se halla en lo profundo de su esencia? Si sueñas con ver imprimir montones de ejemplares de tu obra, como se lleva haciendo desde los tiempos de Gutenberg (ver imagen), ¡no desesperes! Te recomendamos que a) te hagas con un directorio de editoriales, selecciones las que mejor se adapten (por su tipo de publicaciones) a tu manuscrito, y las sondees para saber si aceptan originales. Si es así, ¡adelante! ¡Envíaselo! Ojea la web de la Asociación de Editores Galegos o la guía de editores para España e Iberoamérica según tus preferencias. Aunque no son todos los que están, es un buen comienzo. Además, otra forma de acceder al mundo editorial es b) participar en algún certamen literario y, a ser posible, resultar galardonad@. Muchas veces el premio incluye la impresión de la obra ganadora. De nuevo, puedes revisar los premios previstos para Galicia o los premios para el resto de España y más allá.
Fuente: Wikipedia

Imprenta europea del siglo XV.         Fuente: Wikipedia

  • ¿Te apuntas a la autoedición?: ¡compara y encuentra tu sitio! Si te atrae la autopublicación, un sistema híbrido entre el colgar tus textos desnudos en web y esperar indefinidamente el ansiado “sí” de alguna editora, puedes registrarte en páginas especializadas en la edición personalizada de textos como Lulú, Bubok o Meubook, en las que te ofrecerán la posibilidad de colgar tu obra en su sitio en formato de libro electrónico y ponerle precio o, previo pago, imprimir las copias que desees para regalar a tus allegad@s.

Curiosidad maleducada: en casos excepcionales, algunas escritoras han alcanzado el olimpo literario de este modo. La autora Amanda Hocking, hoy superventas, empezó así.

  • ¿Cuál es el método más novedoso para publicar?: el mecenazgo virtual o micromecenazgo; también conocido como crowdfunding. Este método consiste en fraccionar el coste de publicación de un libro (u otro proyecto del tipo que sea) y exponer la idea en internet. Encontrarás que hay gente de todo el mundo dispuesta a apoyar ese libro pagando una de esas pequeñas fracciones. La plataforma Libros.com (que albergaba nuestro abandonado espacio Lecturas en femenino) se ha especializado en este método para financiar libros, y hay otros sitios generalistas (no sólo financian libros) que se están haciendo rápidamente populares, como Verkami.

4. Dulce espera

Puedes sentarte pacientemente a obtener los frutos de tu esfuerzo o… ¡armarte de valor y tiempo y publicitar tu creación literaria a través de redes sociales! Usa con cabeza y corazón las herramientas gratuitas que las nuevas tecnologías ponen a tu disposición y… ¡MUCHA SUERTE!

5. ¿Quieres más ideas? ¡Pásate por los enlaces que adjuntamos!

¡Nos seguimos, maleducad@s!

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Taller de escritura 8: escribiendo el final: y colorín colorado…

Imaginemos… Has encontrado la historia perfecta y no puedes dejar de escribir, escribes y escribes ansiosamente un folio tras otro. Por fin, la historia se va consumiendo y debes ir conduciéndola hasta su desenlace. ¿Misión imposible? ¡No con nuestro taller de escritura! En nuestra entrada de hoy, nos hemos propuesto elaborar una tipología de finales, abierta a sugerencias y llena de choques y solapamientos entre tipos (por los distintos criterios empleados para caracterizar cada final), con el ánimo de facilitaros las cosas [ojo, que al mencionar ejemplos podemos destriparos algún final, así que hemos decidido pintarlos en blanco: para leerlo todo, seleccionad con el puntero del ratón la parte blanqueada]. Con ello, esperamos que cuando decidáis empuñar bolígrafo o aporrear teclado tengáis una noción de hacia dónde se dirige lo que estáis relatando y si es lo más apropiado al texto o lo que realmente os gustaría. Es importante que lo penséis un instante al menos porque a veces (no siempre, pero sí con cierta frecuencia) un final condiciona la opinión de un lector o lectora sobre una historia. Veréis que hemos hecho uso, para ejemplificar los distintos tipos, de desenlaces cinéfilos además de literarios, inspiradas por una de las fuentes consultadas. ¿Cuál es vuestro final?

  • Final cerrado o terminante: se resuelvan todas o la mayoría de las incógnitas y se desvela incluso el futuro de los personajes. Aunque en algunos sitios web diferencian el final cerrado del terminante, nosotras aquí hemos optado por igualarlos. Consideramos como finales cerrados o terminantes, por ejemplo, Harry Potter y las reliquias de la muerte, que pone fin a la saga del niño mago. Alguna de nuestras referencias apunta aquí el cuento de Los siete cabritillos y el lobo (texto en blanco), donde la desaparición del lobo río abajo con la barriga llena de piedras aleja para siempre el peligro.
  • Final abierto, indeterminado o problemático: El problema queda sin solucionar, ya que la trama se interrumpe antes de ser verdaderamente resuelta; el lector no tiene modo de saber cómo termina el relato y debe imaginárselo (si lo desea). Muchas películas orientales, al contrario que las Made in Hollywood, juegan a menudo con finales abierto, como podría ser la iraní Offside. En literatura, se nos sugiere El desierto de los tártaros, de Dino Buzatti.
  • Falso final abierto: en la biblioteca descubres un libro que pinta interesante. Lo cazas de su estantería con alma de depredador y lo llevas en préstamo. Ya en casa, lo devoras apasionadamente… hasta que descubres que es el primer libro de una saga, y en la biblioteca no tienen la continuación. Un falso final abierto. Hay muchos ejemplos de ello, porque las sagas, con las evidentes ventajas que ofrecen a las editoriales, están de moda. No hay que ir muy lejos para descubrir una: en 100% maleducadas hablamos hace poco de la trilogía Dragal con su autora, Elena Gallego Abad.
  • Final ambiguo o dilemante: Se nos ofrecen varias soluciones posibles, y somos nosotr@s, como lector@s, quienes elegiremos libremente aquella opción que nos parezca más adecuada o verosímil, con la incerteza de cuál sería el verdadero final imaginado por el autor o autora. Nosotras pensamos en la novela romántica con cierto regusto paródico, Tigresas, de Claire Irvin, como el ejemplo perfecto. (texto en blanco) En ella, una mujer tiene dos pretendientes y al final se decide por uno, pero es el lector o lectora quien tiene que imaginar cuál es el agraciado. En otro de los sitios visitados mencionan Una vuelta de tuerca, de Henry James.
  • Final interrogante: en principio se desenvuelve como un final cerrado, ya que el autor o autora resuelve todas las preguntas que se fueron creando durante la trama, pero abre una nueva pregunta que deja intrigada a la persona que lo lee, como ocurre en el ya clásico de la literatura infantil y juvenil gallega O misterio das badaladas, de Xabier P. Docampo.
  • Final flotante, promisorio o sugerente: l@s lector@s deben sobreentender la conclusión del relato en base a pistas que el autor o autora siembran, sin especificar completamente en qué termina la historia. Puede solparse con el final abierto o con el ambiguo, ya que suele dar pie a posibles continuaciones. Ahí están, por ejemplo, 1984 de George Orwell, o, según otro de los ejemplos leídos, Manhattan Transfer, de John Dos Passos.
  • Final esperanzador: Aunque nos hayamos ante un tipo de final flotante, las posibles sugerencias, en este caso concreto, se encaminan a modificaciones de actuación que pueden resolver el problema en el futuro. En la película Contact se da un cierto final esperanzador, (texto en blanco) ya que pese a que el final no ata todos los cabos de la trama, nos da a entender que es posible que la humanidad siga progresando sin autodestruirse en el camino. Como ejemplo de este final en el mundo de los cuentos, se menciona en algún lugar El ruiseñor y el emperador (texto en blanco), “donde la proximidad de la muerte de éste le ayuda a conocer el verdadero comportamiento de sus servidores y le permitirá corregir sus errores a partir de ese momento”.
  • Final sorpresa, sorpresivo o desviado: en las últimas líneas el posible desenlace imaginado por l@s lector@s da un giro inesperado, dejándol@s sorprendidos porque la trama no concluye como era de esperar; si bien, el conflicto es resuelto en su totalidad. Agatha Christie empleó habitualmente los finales sorpresa en sus novelas de misterio, como en El caso de los anónimos. También encontramos mencionado como ejemplo de un desenlace sorpresivo Reencuentro, de Fred Ulhman.
  • Final absurdo: situaríamos dentro del absurdo a finales que descolocan por jugar con elementos extraños para dar por concluido un relato. Podría encuadrarse, sin duda, dentro de los finales sorpresa, aunque más que inesperado se trataría de un final desconcertante. En el cine tenemos muchos finales absurdos o desconcertantes, como en Pequeña Miss Sunshine o Slumdog Millionaire (texto en blanco), que comparten como elemento común un baile llamativo que descoloca a l@s espectador@s.
  • Final inverso o invertido: el final muestra una situación inversa a la inicial, bien en su conjunto o bien por la elección personal de la persona protagonista, que actúa de modo inverso al inicial. Podemos mencionar, entre otros, Cuento de Navidad, de Dickens o relatos clásicos como El flautista de Hamelín, según propone una de las fuentes consultadas.
  • Final detonante: se da una situación de catarsis, donde el narrador parece desahogarse; cabe citar, como ejemplos, la película de El gran dictador u obras clásicas como el Don Juan Tenorio de Zorrilla.
  • Final contundente o finalísimo: aquel que se resuelve, como quien dice, en la última línea; es decir, da la impresión de que el final no podrá desenredar el nudo de la historia pero lo hace en el último suspiro del texto. A veces puede corresponderse con un final sorpresivo, absurdo o desconcertante. Ejemplo de esto podría ser (si estáis pensando en otro, avisad) el (texto en blanco) ya clásico “Luke, yo soy tu padre” (de El retorno del jedi), que no ocurre en la última línea del guión pero sí otorga un nuevo enfoque a la historia en sólo cinco palabras poco antes de que el final se precipite por completo.
  • Final natural, lógico, consecuente o previsible: estamos ante un final contrario al sorpresivo, no inesperado, sino lógico y consecuente con la información que se nos dio acerca de lo narrado. A veces se solapa con el final cerrado. En algún blog hemos leído mencionar un “final neutral” que se parece bastante a este que aquí hemos denominado “natural”. Como ejemplo, podemos citar Don Quijote (texto en blanco), que muere en su cama desengañado de su papel caballeresco, o El principito (texto en blanco), que según se nos dice ha vuelto a su planeta.
  • Final feliz o happy end: Muy habitual en novela romántica, en los libros para niñ@s, y en las películas de factura Disney. Tras todos los males l@s protagonistas son objeto de una racha de suerte que soluciona sus problemas y todos los personajes se sienten contentos o satisfechos con el resultado de la historia. Por ejemplo, la tan requeteanalizada trilogía de 50 sombras de Grey o el libro de Wendy Orr La isla de Nim, transformado en película apta para todas las edades .
  • Final triste: Las cosas salen mal aunque en algún momento pudo parecer que podrían salir bien. Los problemas planteados a lo largo de la trama no encuentran una resolución positiva, y los personajes suelen manifestar sentimientos pesimistas, como tristeza, depresión, llanto o dolor. La dama de las camelias podría valernos como ejemplo literario, y hablando de películas se ha citado por ahí El laberinto del fauno.
  • Final trágico o malo: Este final va un paso más allá de lo triste (aunque a veces resulta complicado diferenciarlos), ya que la resolución de la trama es problemática o desastrosa para los personajes (sufren, enferman, reciben daño, tienen una pérdida, o mueren). El ejemplo arquetípico es el de los grandes enamorados del imaginario popular, Romeo y Julieta.
  • Final moral, moralizante o ejemplarizante: el comportamiento de los personajes (para bien o para mal) transmite un valor ético que el narrador desea mostrar. Las fábulas y los cuentos populares son el ejemplo más claro de finales morales, por ejemplo, Pedro el mentiroso o La tortuga y la liebre.
  • Final dual: suele encuadrarse dentro del final ejemplarizante, que hace uso del contraste para mostrar el valor ético del relato. En este tipo de final, existen dos protagonistas de caracteres opuestos, que producen efectos contrarios dependiendo de sus actos. En Primavera: libro de primeras lecturas, de Manual Antonio Arias, publicado en su primera edición en 1951, hay un relato de este tipo (El hada negra, la niña negrita, la madrastra y el dragón de las siete cabezas) (texto en blanco), donde un hada madrina protege de los celos de una madrastra a su “ahijadita”, contraponiendo la crueldad de la primera con la dulzura de la segunda.
  • Final accidental o circunstancial: no hay nada que haga prever que de un momento a otro el final puede dar un vuelco hasta que la situación cambia por causas externas a los personajes, como que el protagonista sea víctima de un atropello o de un atentado. Puede encuadrarse dentro de otro tipo de finales, como el sorpresivo o el abierto. En este tipo, podemos incluir, por ejemplo, Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina.
  • Final sobrenatural: se descubre la intervención de elementos sobrenaturales en la trama (personajes supuestamente humanos que eran fantasmas o cosas por el estilo). En Gustavo Adolfo Bécquer y su leyenda El monte de las Ánimas encontramos el ejemplo perfecto.
  • Final realista: no hace uso de licencias literarias y se ciñe a posibilidades que puedan darse dentro de la cotidianeidad. Lo definimos por contraposición al sobrenatural porque, en cualquier caso, un final realista suele ser consecuencia de una trama realista, aunque se puede dar el caso de Alicia en el País de las Maravillas donde, aunque la protagonista vive situaciones fabulosas, al final todo se explica por un elemento real (texto en blanco): se trataba de un sueño.
  • Final transpuesto: es aquel descolocado con respecto a la estructura habitual (que sería el final ab ovo, que se sitúa como último punto de la narración, en orden cronológico o desarrollo lineal), y puede ser de dos tipos: el final in media res (se plantea en medio de la narración, tras el nudo, para luego, tras relatar el final, explicar dónde había comenzado todo, del que, por ser infrecuente no hemos localizado ningún ejemplo, o el final adelantado (conocido como in extrema res), que busca aligerar el relato de la importancia del final o buscarle una explicación, cuyo ejemplo más conocido sería Crónica de una muerte anunciada. También en Rayuela, de Julio Cortázar, la estructura de la trama es voluble, ya que podemos seguir sus indicaciones, que nos hacen voltear el libro para adelante o para atrás, u optar por leerlo de forma tradicional, desde la primera página hasta la última.
  • Abanico de finales: ¿Por qué escribir un único final si puedes detallar varios? Si te preguntas esto, el abanico de finales es lo tuyo. No te pierdas Cuentos para jugar, de Gianni Rodari, o la colección “Elige tu propia aventura”.
  • Combinación de finales: se cierran algunas historias y otras se dejan abiertas, por ejemplo, un final agridulce donde se dan elementos tristes con otros felices. Por ejemplo, El señor de los Anillos (texto en blanco), donde Sam Sagaz acaba felizmente casado en la Comarca mientras su eterno compañero, Frodo Bolsón, se despide de él y desaparece entre brumas a bordo de un misterioso barco élfico.
  • Final interrumpido: mayormente, son finales no buscados que se ven forzados a figurar inacabados por la muerte inesperada de su autor/a. Lo positivo de la situación, es que en ocasiones anima a otros a continuar la historia para relatar sus propios finales, como ocurrió, por ejemplo, con el caso de Perceval o El cuento del Grial, o bien puede ocurrir que se supiera el final aunque el autor no hubiera tenido ocasión de remacharlo, como por ejemplo ocurrió con El sueño, cuento de O. Henry.
  • Final ridículo: un final tonto, insípido y aburrido. Suele ser conclusión de relatos tontos, insípidos y aburridos. Por ese motivo, rara vez llego a leerlos. Me niego a dejar ejemplo de ninguno.
Se acerca el final. ¿Qué habrá tras la puerta?Ilustrador: Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 ES. Banco de imágenes y sonidos del Ministerio de Educación

Se acerca el final. ¿Qué habrá tras la puerta?
Ilustrador: Federico del Barrio. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 ES.
Banco de imágenes y sonidos del Ministerio de Educación

Fuentes consultadas:

Enlaces complementarios:

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Taller de escritura 7: el arte de la correspondencia

Correspondencia, qué bella palabra moribunda: alguien a quien corresponder o que te corresponda. Bajo las letras que la componen subyace el prefijo “co”, que encontramos también en “compartir”, en “compañero”, en “concierto”… términos ellos que reflejan intercambio, solidaridad, y acercamiento entre las gentes. “Correspondencia”: respuestas que se intercambian.

Qué placer más intenso, y francamente en extinción, siente una persona cuando recibe una carta, una con un sello manchado con el tampón de correos, remite y dirección escritos con tinta ilegible, y dentro las palabras de alguien estimado (otra cosa sería recibir las facturas, prácticamente las únicas cartas que encontramos hoy día en el buzón). Recibir noticias de las amistades a través de correo electrónico, cada vez más difundido, no produce ni de lejos el mismo efecto, dado que se trata de algo intangible, artificial y caótico, ajeno a reglas formales que convertían el redactar cartas en una técnica que podía llegar al grado de arte cuando quien escribía lo hacía bajo la inspiración de musas literarias.

Ah, que género más fascinante y dispar aquel en que encuadramos alegremente, bajo el adjetivo “epistolar”, variadas lecturas, y cómo ha evolucionado desde aquellas primeras incursiones conocidas (en español, hay que remontarse al siglo XVI para encontrar un libro redactado íntegramente como un conjunto de cartas, amorosas, como no podía ser de otro modo, según cuenta la Wikipedia) hasta la actualidad, con la innovación que supone la correspondencia electrónica, pasando por su época de auge y esplendor que se sitúa en el siglo XVIII.

Como recuerda la Biblioteca Nacional de España en vídeo adjunto, podemos citar muchos libros englobados en el denominado género “epistolar” (epístola, ya os habréis dado cuenta si no lo sabíais, es uno de los sinónimos de carta). Muchos están escritos por hombres, pero lógicamente otros tantos están firmados por mujeres: Frankenstein, Paradero desconocido, El color púrpura, Querido Nadie, Lady Susan… Los primeros libros epistolares que leí (y que, por cierto, me fascinaron), los escribió una mujer, austríaca, para más señas: Christine Nöstlinguer. Por el nombre, muchos habréis deducido que me refiero a los entrañables Querida Susi, querido Paul y Querida abuela, tu Susi.

Un pequeño listado de literatura epistolar

para l@s más curios@s (escritoras y escritores)

***

84, Charing Cross Road, de Helen Hanff

Cárcel de amor, de Diego de San Pedro

Cartas a Lelo, de Xosé Neira Vilas

Cartas marruecas, de José Cadalso

Cartas para Julia, de María Inés Falconi

Cartas persas, de Charles de Montesquieu

Como si no hubiera que cruzar el mar, Cecilia Pisos

Cornelia Bororquia, de Luis Gutiérrez

Drácula, de Bram Stoker

(las cartas se alternan con notas en diarios y recortes jornalísticos)

El color púrpura, de Alice Walker

El corazón de Voltaire, de Luis López Nieves

Frankenstein, de Mary Shelley

Julia o La nueva Eloísa, de Jean-Jacques Rousseau

La caja negra, de Amos Oz

La estafeta romántica, de Benito Pérez Galdós

La incógnita, de Benito Pérez Galdós

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

Lady Susan, de Jane Austen.

Las amistades peligrosas, de Choderlos de Laclos

Lazarillo de Tormes, anónima

Los sufrimientos del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe

Mrs Caldwell habla con su hijo, de Camilo José Cela.

Pamela, de Samuel Richardson

Paradero desconocido, de Kressmann Taylor

Pepita Jiménez, de Juan Valera

Pobres Gentes, Fiodor M. Dostoyevski

Proceso de cartas de amores, de Juan de Segura

Querida abuela, tu Susi, de Christine Nöstlinger

Querida Susi, querido Paul, de Christine Nöstlinger

Querido Nadie, de Berlie Doherty

Ahora que ya entramos en materia, ¿te apetece escribir una novela epistolar? (tarea harto complicada, dado que el género es uno de los más libres que existen). Sin embargo, puedes comenzar concretando la respuesta a los interrogantes básicos antes de desarrollar el texto:

  • qué quieres contar: una historia familiar, una queja vecinal, un sueño increíble, un pecado hasta ahora inconfesable, tu aburrida vida cotidiana…
  • quién lo contará: eres tú, o un personaje creado por tu imaginación, has vivido lo que cuentas en primera persona, lo viste, te lo contaron… y, también, piensa si sólo escribirás las cartas de una persona, las cartas que dos se escriben entre sí, cartas de varias personas, o incluso si el firmante de la carta es un colectivo en lugar de un individuo.
  • desde dónde y adónde llegan las cartas: imagínate que las cartas se escriben en un manicomio, o que son cartas que se redactan con intención de enviarlas al Taller del Polo Norte del señor Kringel. La respuesta ya nos está indicando puntos importantes de la historia.
  • cuántas cartas y de qué extensión: esto debe tenerse en cuenta fundamentalmente por el público al que se dirigiría el relato. Si es un público infantil, lógicamente, limita el número y extensión de la correspondencia.
  • cómo lo contarás: ¿qué estilo le acae mejor a lo que quieres contar? ¿Un tono satírico, familiar, romántico, o frío y formal? Debes ser tú quien lo elija: ¡es tu historia! Para saber más acerca de los tipos de cartas y su redacción te presentamos un puñado de enlaces al pie de esta entrada.

Para ello, y antes de nada, debes decidir, si no lo has hecho ya, a quién te diriges. Comprenderás que no es lo mismo dirigirse a una compañera de trabajo que al presidente de Estados Unidos, por ejemplo. O a Sara Allen. ¿No sabes quién es Sara Allen? Echa la vista atrás en nuestros posts: es la pequeña Caperucita que recorre Manhattan en el libro de Carmen Martín Gaite, y por si no lo recordáis, yo misma decidí dirigirle una lacrimosa y sentimental misiva, lamentablemente muy poco maleducada… (esto de juzgarse a una misma resulta adictivo).

Pues bien, tras todo este parrafeo acerca de las cartas y el género que las encumbra, la pregunta obligada es, ¿con qué personaje de la literatura te gustaría mantener correspondencia?

Para saber más sobre…

  • Novela epistolar
  1. Cortázar, el género epistolar y lo fantástico (Estudios Interdisciplinarios de América Latina y El Caribe)
  2. El género epistolar (Escrito creativo)
  3. Epistolografía (Wikipedia)
  4. La novela epistolar (Cierzo)
  5. La novela epistolar, un intento de definición genérica (Universidad de Navarra)
  6. Las estéticas de los géneros epistolares (Cervantes Virtual)
  7. Novela epistolar (Wikipedia)
  • Cómo escribir una carta
  1. Cómo escribir una carta formal (Cómo hacer para…)
  2. Cómo hacer una carta (Modelo-Carta)
  3. Qué escribir en cada momento. Tipos de carta. Una carta para cada ocasión (Protocolo.org)
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Taller de escritura 6: la descripción de lugares

Mis maleducad@s lector@s: nuestro blog se lee allende el espacio. ¿No os lo creéis? Pues he aquí la prueba que exigís: transcribo a continuación el correo electrónico de una amiga galáctica que nos pide ayuda para aprender a describir lugares (aunque no creemos que le haga mucha falta…):

Os saludo, maleducad@s terrícolas. Vengo de un planeta que está más allá de vuestro Sol, tan lejos que ninguna sonda podrá detectarlo hasta dentro de cientos de vuestras generaciones humanas. Cuando al fin lo detectéis, os sorprenderá descubrir lo diferente que es con respecto a lo que conocéis: os hablo de un mundo liso como un coco, donde no existen las montañas ni, consecuentemente, los valles, y donde para reposar a la sombra cavamos agujeros en el suelo. En mi planeta las piedras son burbujas de jabón, el mar es de leche, y las nubes son espejos anacarados, lo que es una suerte porque carecemos de lunas, y las nubes permiten reflejar la luz en nuestra breve noche, aunque a falta de lunas orbitamos alrededor de tres soles del tamaño, eso sí, de canicas, pero que tienen la potencia calorífica de tres trillones de bombas atómicas. Vivimos al día en nuestro maleducad@ planeta de árboles que agitan sus raíces en el aire y cuyo dulce y nutritivo maná, compuesto de semillas trituradas y viscosas como lava, fluye entre las piedras-burbujas lo mismo que nacen los frutos silvestres en vuestra primavera. Estoy aquí para contarles a mis coplanetari@s compañer@s un cuento sobre la Tierra. Pero no sabría describírsela, ¿podríais ayudarme?

Por supuesto, ayudaremos a esta amiga con toda la mala educación posible. Describir, maleducada alienígena, es explicar, de forma detallada y ordenada, cómo son las personas, los lugares o los objetos. La descripción, si es literaria, sirve sobre todo para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran. Muchas veces, las descripciones contribuyen a detener la acción y preparar el escenario de los hechos que siguen. Y, ¿cómo comenzar la descripción del lugar que me interesa?

  • Piensa qué quieres contar para saber en qué marco vas a integrarlo, dónde ocurre aquello que vas a relatar, y si es un lugar que existe en la realidad, o sólo lo has visto en tu imaginación.
  • Apunta los detalles que consideres importantes en un papel o un documento de texto de tu ordenador y trabaja a partir de ellos.
  • Elige el enfoque: objetivo (descripción fotográfica sin valoraciones personales de lo descrito), subjetiva (descripción personal, con sugerencias, percepciones y sensaciones que provoca en ti el espacio seleccionado) o una conjunción de enfoques. Además, puedes decidir si necesitas una descripción de un único lugar o, por el contrario, irás describiendo diversos espacios, lo que podría dotar de dinamismo a la narración.
  • Enriquece la descripción con una buena selección de vocabulario: utiliza adjetivos concretos que hagan referencia a las cualidades del cuadro o la atmósfera (ten en cuenta si estamos ante un espacio abierto o cerrado) y, habitualmente, evita expresiones vagas o coloquiales (del tipo “es muy bonito”, “mola mazo”…), y haz uso de estructuras que indiquen situación (arriba, enfrente, al fondo, a la izquierda…) o temporalidad (en verano, a mediodía, al anochecer…).
  • Decide el orden que seguirás al describir: lo habitual es ir de lo general a lo particular, pero si prefieres dotar a tu descripción, por ejemplo, de una forma estética, tal vez te convenga empezar desde lo concreto e ir abriendo el plano.

¿Servirán nuestros consejos para ayudarte a describir nuestro planeta como tú nos has descrito el tuyo? ¿Algun@ de nuestr@s maleducad@s seguidor@s se atreve a describir en pocas líneas el globo azul en el que vivimos?

Incluso más allá del Sistema Solar, ¡nos seguimos, maleducad@s! 😉

Fuentes:

  1. Describir un lugar (Al andar se hace camino)
  2. Describir un lugar: refuerzo educativo 3ºA (Aula Pt)
  3. Estrategias para describir fenómenos, personas y lugares (Buenas Tareas)
  4. La descripción (Educación Secundaria Obligatoria. Primer Ciclo)
  5. La descripción (Lengua castellana)
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Taller de escritura 5: literatura mínima

En el mundo digital que nos rodea estamos acostumbrados a abreviar: recortamos las palabras, codificamos nuestro lenguaje y sintetizamos el mensaje que queremos expresar por limitaciones de índole electrónica: los conocidos SMS no admiten más de 160 caracteres y algunas redes sociales, como Twitter, nos piden que reduzcamos nuestras aportaciones a 140 caracteres. Así pues, mucha gente se ha puesto manos a la obra para que en tan breves espacios florezca la literatura, bien narrativa (microrrelatos) o poética (como los haikus de origen japonés).

Dada la actualidad de esta moda literaria de lo mínimo (y la necesidad de adoptarla según qué medio empleemos para expresarnos, como el microblogging), vamos a intentar profundizar un poco más en ella dándoos algunos consejos para escribir microrrelatos y haikus.

PARA ESCRIBIR MICRORRELATOS

  1. Sobre la extensión del microrrelato: se suelen considerar microrrelatos aquellos que contienen menos de mil palabras, aunque algunos no pasan de cien y hay quien defiende que la longitud máxima de un microrrelato no debería superar las 150 ó 200 palabras.
  2. Sobre el contenido del microrrelato: se centra en un suceso particular, huyendo de generalidades, y puede abordarlo a través de diferentes enfoques: alterando un lugar de referencia conocido por la lectora o el lector, contrastando dos puntos de vista, dislocando el discurso del texto… que garanticen la sorpresa y la reflexión. El final debe concentrar todo el vértigo del abismo al que el microrrelato se asome.
  3. Sobre el lenguaje del microrrelato: dada la filosofía del microrrelato (su brevedad), los sucesos y su desarrollo en el tiempo son más bien sugeridos que analizados. Por eso, en el microrrelato abundan las elipsis, se obvian ciertas cosas, se hilan pizcas de humor en el conjunto, se juega con el doble sentido de las palabras, seleccionándolas de manera precisa y matemática, y en ocasiones se aprovecha el título como parte del microrrelato. Recordemos que, aunque breve, estamos ante una narración, no ante un aforismo ni una frase hecha, así que haz uso de la acción para captar la atención de la lectora o el lector potencial. Precisamente, para diferenciarse de aforismos y otro tipo de literatura mínima se cuidan al máximo el uso de formas verbales y adverbiales que marquen el paso del tiempo alejándolo de la intemporalidad.
  4. Sobre la finalidad del microrrelato: el autor pretende agitar la reflexión de quien lo lea y permitirle tomar un respiro que lo evada fugazmente del ritmo frenético de la realidad actual.
  5. Último consejo: Antes de decidirte a escribirlos, lee muchos muchos microrrelatos, siempre uno más.

Para saber más sobre cómo escribir microrrelatos:

PARA ESCRIBIR HAIKUS
  1. Sobre la forma y longitud del haiku: Un máximo de diecisiete sílabas colocadas en horizontal o vertical y divididas entre una línea y tres (preferentemente una línea larga entre dos cortas), teniendo en cuenta que pueda leerse o decirse en el tiempo de una respiración, respetando las pausas naturales del habla. No lleva título ni busca la rima.
  2. Sobre el contenido del haiku: se capta una imagen, una idea, una instantánea, tomada de nuestro entorno (la naturaleza o la vida cotidiana) habitualmente identificada con una estación del año a través de una palabra referida a ello o kigo), y se expresa de forma que se sugiera y libere sin acotarla ni remacharla, dejándola abierta para que la lectora o lector pueda recrearse en todo el alcance de su significado. Estas imágenes deben ser sencillas, alejadas de toda sofisticación o artificialidad, ya que los haikus son poemas populares que cualquiera puede interiorizar, y por ende se valora la originalidad por encima de cualquier imitación.
  3. Sobre el lenguaje del haiku: debe primar la simplicidad y el uso de un lenguaje común, evitando los adornos e incluso el razonamiento, haciendo uso para ello de elipsis, omitir verbos siempre que sea posible, y limitar el uso de adverbios y adjetivos. Así, se excluyen el uso de metáforas y otras figuras retóricas en aras de evitar una abstracción profunda y moralista y fomentar la creatividad e innovación desde la sencillez.
  4. Sobre la intencionalidad del haiku: el haiku busca un diálogo entre quien lo escribe y quien lo lee, así como entre el haiku y la imagen que en él se intentó plasmar, alimentando un instante de reflexión y contemplación.
  5. Último consejo: Una vez aprendidas las reglas, olvidarlas.

Para saber más sobre cómo escribir haikus:

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Este 8 de marzo, ¡libérate! ¡Da rienda suelta a tu imaginación!

En nuestro último post quisimos ayudaros a aguijonear la creatividad que llevamos dentro, para lo que preparamos una sesión especial del taller de escritura. Hoy nos gustaría que llevaras a la práctica nuestros consejos: ¡Tienes que continuar alguno de los relatos siguientes! ¡Hazlo si lo prefieres en Twitter (empleando la etiqueta #maleducadascuenta) y en Facebook! ¡Participa en nuestros cuentos colaborativos para que este 8 de marzo se escuche la voz de la mujer! ¡Queremos escuchar tu voz maleducada! ¿Te animas?

Relato 1: (continúalo en Twitter con la etiqueta #maleducadascuenta)

#maleducadascuenta A Ana la inquietaba la niña extraña que jugaba a cazar mariposas.

Relato 2: (continúalo en Facebook)

Los arrozales se veían hermosos aquel amanecer, pero Qiu no veía su belleza.

Relato 3: (continúalo en los comentarios a esta entrada)

Irene abrió los ojos aquella mañana y descubrió que estaba tumbada sobre una nube.

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Taller de escritura 4: deja volar tu imaginación

Ah, la imaginación, ese ente polimorfo y elevado que nos sumerge en otros mundos, en otros sueños, en otras vidas, a través de la lectura de esas obras que otr@s imaginaron o de la escritura que un@ mism@ tiene entre manos. Pero, ¿por qué no siempre está cuando se la necesita?

License Attribution License Photographer Daquella manera

License: Attribution License / Photographer: Daquella manera

Si tu problema al escribir es la conocida fobia al papel en blanco, ¡estás de suerte! O bien lo pintas de negro, como en este curioso corto, o tomas nota de la serie de ideas que desde Maleducadas queremos ofrecerte para que estimulen tu imaginación y potencien tu creatividad para ayudarte a superar ese obstáculo:

  1. Sácale punta a tus propios sueños: aprovecha tu potencial dormido. Las historias más increíbles tal vez las concatene tu mente en su catarsis onírica y tú olvidándolo cada mañana… Así, podemos leer los sueños de un discípulo de Jodorowsky, o las reflexiones sobre estas invenciones de nuestra mente (habitualmente nocturnas) en el blog Hacer pensar.
  2. Dale la vuelta a los tópicos: experimenta con los contrastes, juega con lo inesperado, sorprende. Sorprende, como tal vez sólo un grande puede hacerlo (no hay más que leer el breve poema Érase una vez de José Agustín Goytisolo). ¿Que no sabes qué tópicos abordar? Bueno, los grandes tópicos clásicos vienen acuñados por locuciones latinas, así que es fácil distinguirlos. Para facilitarte la tarea, en Materiales de la lengua ofrecen una recopilación.
  3. Haz preguntas a la realidad (ya lo dice un “tal” Juan Gelman): no tengas miedo a exagerar las respuestas, las mejores historias están en los detalles. Y si no lo crees, recuerda que un tal Marcel escribió cientos de páginas sólo por morder una magdalena. ¡Hasta las páginas de protocolo están al tanto de la importancia de elegir las preguntas!
  4. Alerta tus cinco sentidos: mira, escucha, huele, saborea, acaricia. Un paisaje puede ser el lugar donde se ubique tu relato; un olor, la peste del personaje más odiado de tu relato; un sabor, el que envenene y nuble la razón de la persona protagonista; una caricia, el motor de la historia. Los niños de primaria son los que más saben sobre los sentidos. ¿No te apetece refrescar tu memoria con los recursos de ALBOAN o cazar el tesoro con los cinco sentidos?
  5. Tormenta de ideas: las más valiosas son las imposibles. ¿Un burro volando en el horizonte de tu aburrimiento? ¡Ponle nombre y mándalo de excursión por tu imaginación! En Paperblog ya lo han hecho, y Pensamiento Imaginactivo nos ofrece un somero análisis, si bien, más empresarial que literario.
  6. Viaja de la mano de otros y déjate ir más allá: activa tu imaginación con todos los tesoros que tengas al alcance: relatos, poesías, películas, obras de teatro, canciones, fotografías… Como los bostezos provocan bostezos, la creatividad auspicia creatividad. También hay a quien le inspiran países (como la misma España) o personas (como la escritora Jane Austen).
  7. Ten siempre abierta la puerta a las musas (a las literarias, se entiende): ten siempre tu libreta a mano aunque sea para dormir la siesta, y oblígate a sentarte delante del escritorio en algún momento del día: tu mente acabará asociando ese espacio con pensar, y el pensar lleva a las ocurrencias más lejanas de nuestra imaginación, o a la paradoja de acabar pensando sobre el pensar.
  8. Reflexiona: un poco de silencio pone orden en tus ideas y hace florecer la imaginación desde el enredo de pensamientos. Al despertar proponte variar tu rutina en algún detalle, y antes de dormir prueba a repasar tu día pensando en qué podría haber sido diferente. ¡Esfuérzate por ser original! En un blog con el nombre tan “original” Paz interior tratan  el tema  y ofrecen una serie de consejos al respecto, mientras que Reflexiones diarias nos habla del silencio.
  9. Ejercítate: existen fórmulas pensadas para que tengas que sacar a flote tu potencial creativo (dinámicas de grupo o actividades individuales). Pásate por el blog  Desarrollo de la Creatividad, por Villalengua o por el portal Educar, donde encontrarás unas cuantas ideas que puedes adaptar a tu gusto o personalidad.
  10. Apúntate a un taller: si con estos consejos no has tenido suficiente, existen talleres de escritura que te ayudarán a desarrollar el proceso creativo, por ejemplo los cursos de Escuela de Escritores o los de Fuentetaja. Pero existen muchas más opciones.

Para saber más:

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Taller de escritura 3: el narrador

Quien escribe lo hace para dar a conocer una historia; para que el resultado obtenido sea satisfactorio, es necesario seleccionar cuidadosamente el enfoque narrativo que mejor se adapte a nuestra historia, el que mejor encaje con ella haciendo que se desarrolle sin estridencias y con naturalidad. Existen múltiples posibilidades de narración, y a continuación intentaremos mencionarlas todas, aunque tal vez nos dejemos alguna en el tintero.

–     Postura: la postura del narrador nos indica qué grado de participación mantuvo el narrador sobre los hechos que relata.

  • Narrador autodiegético: el narrador ha sido el protagonista de la historia que está relatando.
  • Narrador homodiegético: el narrador forma parte de la historia que está relatando.
  • Narrador heterodiegético: el narrador no forma parte de la historia que está relatando.

–      Punto de vista: el punto de vista o focalización es la perspectiva tomada por el narrador para describir los hechos.

  • Narrador en primera persona o intradiegético: también llamado narrador interno, participa de la historia como personaje, actúa, juzga y opina sobre los hechos acaecidos, lo que les otorga una visión particular.
    • Narrador protagonista: el personaje que narra los hechos los ha vivido como eje central de los mismos, cuenta su propia historia.
    • Narrador testigo: el personaje que narra los hechos ha sido espectador de los mismos, un personaje secundario que asume el rol de narrar la historia adquiriendo una cierta distancia que le permite ampliar los detalles al poder alejarse del protagonista.
  • Narrador en tercera persona o extradiegético: en la mayoría de los casos, este tipo de narrador no participa de la trama, y la relata desde fuera. Según el grado de conocimiento que alcancen sobre la historia se subdividen a su vez en:
    • Narrador omnisciente: quien escribe desde este punto de vista otorga plenos poderes al narrador: está en todas partes, puede verlo y saberlo todo.
    • Narrador observador: sigue el rastro de los personajes relatando únicamente lo que podría conocerse si alguien estuviese observando o grabando con una cámara de vídeo la escena.
  • Narrador en segunda persona: este narrador es el menos utilizado por las dificultades que entraña mantener su ilusión a lo largo de toda la historia; sin embargo, resulta ser un punto de vista único porque se acerca más que ninguno al lector buscando su complicidad dirigiéndose constantemente a él y rebasando en ciertos casos la frontera entre lectura y lector para introducirlo en el relato como un personaje más.

–     Casos especiales: existen casos en los que el escritor juega con su narrador, dotándolo de características que lo hacen diferente a lo conocido en los cánones. Menciono a continuación algunos ejemplos:

  • Narración epistolar: la narración se construye en base a un intercambio de cartas.
  • Narración coral: varios narradores se van alternando para relatar la historia.
  • Monólogo interior: los hechos se van desarrollando a través de los pensamientos o conversación mental  del narrador.
  • Narrador matrioska: el narrador relata unos hechos que conoció a través de alguna otra fuente, como la historia de una abuela moribunda o la lectura de un diario, o lee la historia de una abuela moribunda plasmada por su nieto en un diario; también llamado doble narrador.

Para saber más:

  • Los tipos de narrador (Carolina Lozano)
  • Los tipos de narrador (LyL, Materiales Lengua y Literatura)
  • Narrador (Wikipedia) [OJO: Aunque añado el enlace de Wikipedia a día de hoy no se encuentra bien redactado. Tened cuidado si buscáis algo más que la lista de tipos de narradores: la descripción de la clasificación es desastrosa]

¿Qué tipo de narrador elegiríais vosotr@s, nuestros maleducad@s lector@s, para relatar esa historia que os martillea en la cabeza?

by julianrod
¡Ponle piel y alma a tu narrador!
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Taller de escritura 2: Herramientas para escritor@s

A continuación, os proporcionamos un pequeño estudio sobre las herramientas que debes emplear durante el proceso de escritura. No es un análisis habitual, ya que hemos decidido dar cabida a todo lo que te rodea cuando decides ponerte a escribir. Esperamos que os gusten nuestras sugerencias:

  1. Fundamentales: para ponerte a escribir.
    • Pregúntate qué vas a usar para escribir. Hoy en día, lo habitual es plasmar lo que te dicta tu interior en un procesador de textos de algún tipo de ordenador o dispositivo electrónico (PC, portátil, netbook, etc.), que se convertirá en tu mejor amigo en el transcurso de creación del texto. ¡Sé optimista! ¡Si tu ordenador o dispositivo es portátil incluso podrás sacarlo a pasear!. Sin embargo, hay quien prefiere escribir sobre papel, lo que es absolutamente legítimo: a veces las ideas se dejan transcribir más fácilmente sobre celulosa, pero ten en cuenta que posiblemente si quieres difundir tu texto tendrás que acabar pasándolo a ordenador. También existe la máquina de escribir, muy de moda durante gran parte del siglo XX entre los profesionales del sector, pero están en franca decadencia y sólo son aptas para romántic@s empedernid@s.
    • Deberás preguntarte, asimismo, dónde vas a escribir: un sillón (o silla) cómodo, una mesa de altura correcta que impida que dobles la columna al hacer tu trabajo, y una habitación iluminada. Por favor, escapa de las ventanas que den a la casa o edificio de enfrente: mientras escribes es incómodo percibir al vecino fumador apoyado en el alféizar de su propia ventana y clavando su mirada aburrida en la tuya, aún cuando te resguarde una cortina o similar.
  2. Sagradas: para inspirarte.
    • Otros útiles de escritura: aunque uses ordenador, ten contigo un cuaderno de ideas donde anotarás y apuntarás esquemas, esbozos, sensaciones, personajes, lugares o frases profundas que puedes intercalar en tu texto. Si no tienes el cuaderno a mano, puedes usar el teléfono móvil para guardar tu gran idea, pero siempre es preferible lo primero.
    • Tus musas: tal vez objetos fetiche (una figura de porcelana, una foto antigua, el calendario de los bomberos de Majadahonda…), tal vez música de fondo (clásica, rock, new age, country, rap…), etc. Si definitivamente no es tu día, y no encuentras la inspiración, enciende el televisor: logrará que huyas horrorizado a tu sancta-sanctorum (el lugar donde escribes) y sentirás que las ideas bullen dentro de ti después de que las ondas televisivas intentaran asesinarlas.
    • Tus libros: leer a otras autoras y otros autores es fundamental en todo proceso de escritura, ya que podrás inspirarte en su estilo o contenidos para desarrollar tu propia personalidad a la hora de escribir. No olvides, de todas formas, que copiar un texto literalmente de otro libro y firmarlo como si fuera tuyo se llama plagio y es delito.
  3. Saludables: para mantenerte san@ y en forma.
    • Alimentos: ten a mano una botella de agua, o fruta refrescante, que te mantenga hidratad@, y algo de picar (mejor si es calórico, como frutos secos, porque sacian el hambre rápidamente si estás en una crisis escritora-compulsiva y no puedes parar de escribir). A pesar de todo, recuerda que debes parar para hacer tus horas de comida y desconectar un rato. Verás cómo vuelves a la tarea renovad@.
    • Ejercicio: haz estiramientos antes de ponerte a escribir, ya que posiblemente vas a pasar mucho tiempo sentad@ en la misma postura, y repítelos cada cierto tiempo (una hora aproximadamente). Aprovecha para relajar la vista mirando hacia lo lejos.
  4. Informativas: para ayudarte en el proceso de escritura.
    • Material impreso: es necesario tener cerca un buen diccionario de papel aunque tengas internet a tu disposición, porque a veces puede caer la conexión telefónica o irse la luz, y te servirá como elemento de referencia confiable para cotejar los datos que aporta la red. Además, puedes encontrar información para ambientar tus escritos en cualquier página, incluso en las más imprevisibles: una revista del corazón, una enciclopedia de historia del arte, un libro de cocina, el manual de remedios caseros de la abuela, guías de viajes, periódicos… Todo lo que se te ocurra.
    • Material en red: Guarda en favoritos el diccionario online de la RAE. Te sacará de incontables dudas semánticas, ortográficas y gramaticales. Además, la red te da acceso a variadas obras de referencia, otros diccionarios y recursos lingüísticos, bancos de imágenes, blogs de literatura o viajes, redes sociales (las puedes encontrar especializadas en literatura, incluso en gallego, buscadores como el archiconocido y omnipresente Google o la enciclopedia colaborativa Wikipedia, etc. Nunca se sabe dónde estará la fuente de información concreta con la que no contabas. Emplea marcadores sociales (como Delicious, o Menéame) para guardar aquellas direcciones electrónicas que no conocías y que te sirvieron de ayuda.

      ¡No lo dudes! Haz uso de las herramientas que te ofrecen las nuevas tecnologías
    • Otras personas: estrictamente no son herramientas, por supuesto, pero pueden convertirse en preciosas fuentes de información. Los llamaremos mejor colaboradores. Pueden ofrecerte material de primera mano sobre el tema a tratar en tu escrito o colaborar para encontrar la expresión exacta que deseas o la palabra que tienes en la punta de la lengua. Aunque algunos escritores parecen temer que otras personas arruínen su inspiración mientras trabajan, tú cúidalas: son valiosas.
  5. Otras: siempre habrá otras herramientas que nosotras no conocemos. Cada escritor tiene sus propios métodos, a veces secretos. ¿Conoces alguna herramienta que nos hayamos olvidado de mencionar?

Mientras lo piensas, nos despedimos y, como siempre, ¡nos seguimos, maleducad@s!